Siempre soñé con ser la musa de un pintor, verme reflejada a través de sus ojos, plasmada por su mano, cual mago agitando su varita mágica para hacer emerger el objeto de su deseo.
A veces los sueños se tornan pesadilla, pues en esta vida , en está época, el canon de belleza estipulado nos ha dejado a muchas en el suspiro.
Apuesto que no basta tener el mejor corazón o belleza promedio para inspirar al pintor de estos tiempos.
La belleza no la tienen las gordas, las bajas, las flacas ni la inteligencia. Amiga, si no eres bailarina, o posees un cuerpo de lujo, o eres capaz de quitarte la ropa sin reparo no sueñes con ser tal musa.
El trabajo de las revistas de moda y la televisión es vender y crear necesidades que no existen. Te hacen creer que las historias con final feliz solo es para las personas bonitas. Y supongo que en el fondo nadie quiere a los feos... honestamente ni yo.
Pero creía que en el caso de la pintura un pintor tenía el poder de sacar belleza hasta de la tragedia, que en momentos de desesperación plasmaba anhelo, que en la ira destrozaba el lienzo a pinceladas, que en la tristeza el resultado final te abrazaba.
Qué estupidez, no hay por qué complicar las cosas, los pintores ya no pintan en vivo, ya no pintan mujeres comunes y carecen de pasión.
La musa de un pintor he de ser, pero quizás en otra vida...
PD. Me valev ser la musa de alguien. (Actualización sin fecha).
[DalilaMar]

No hay comentarios:
Publicar un comentario