"Yo era el dueño de la nada y no supe ni por qué.", dice el Montaner en Nada.
La vida que yo siempre quise para mi, pasa y pasa, evaporándose a cada bocanada.
Quisiera no saber nada y así olvidaría. Pero cada día se esmera en que necesite ir a donde estás.
Si tu puedes y quieres, olvídame.
No tienes que esforzarte, deja de mentir, entiendo que no será. Pero entender no es dejar de sentir.
Eres como la espuma que desesperadamente intentan las manos atrapar, pero es por demás, la espuma siempre vuelve al mar.
Las ganas se agotan, los sueños ayudan a sobrevivir, al menos a levantarte de la cama, pero hay momentos en que ni ellos bastan.
La cabeza no puede desaparecer el dolor, el poderoso cerebro no puede hacer cumplir la orden de: ¡basta ya!. No puede.
Nada, solo abracé a la nada.
PD. Si pude salir de esta, next! (Actualización sin fecha).
[dma]
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