The wind rises

The wind rises
La Apariencia No Es Sincera.

viernes, 18 de septiembre de 2009

¡A gritar se ha dicho...!

Por: Dalila Martínez
¿Acaso quedaba otra opción?
Uno de los dias más esperados por los mexicanos, para reunirse en las diversas plazas, zócalos y demás sitios donde quepan multitudes...
Septiembre se presta para que se vendan comidas mexicanas, se usen vestidos tradicionales y la gente vaya a gritar vivas a los héroes nacionales.
Sólo que este no era un 16 de septiembre común, puesto que Guillermo Padrés Elías estrenaba puesto gubernamental: ser el nuevo gobernador de Sonora. Y por lo tanto había que dar la cara ante la multitud que ya desde antes estaba silbando, semejando a una bandada de aves en un atardecer de Catedral.
Y si.
Antes de la aplaudida aparición del gobernador mis amigos y yo anduvimos un rato paseando entre empujones y el ambiente sofocado que se respiraba, hasta hambre nos dio a algunos, y tuvimos que comer en uno de los muchos puestos de comida mexicana, y como la señora insistió mucho en que había una mesa desocupada nos animamos tres de nosotros: Arnaldo, Jhon y yo. Le pedimos tamales, tostadas y una cosa que no recuerdo exactamente cómo se escribe pero termina con "changa". Me da risa no saberlo. En fin, la comida estaba un poco desabrida a mi parecer, tal vez sea que extraño el buen sazón de mamá.
Después, seguimos dando vueltas entre música variada, pocos conocidos y sin temerle a la supuesta influenza.
Ya casi llegaba la hora de que el balcón se abriera, así que nos fuimos al lugar donde la gente se pelea por tener una buena vista, entre los árboles y la gente alta (para mi tamaño); lo bueno que si encontramos sitio. De repente en una de las ventanas al lado del balcón se asomaron varias mujeres engalanadas, una de amarillo parecía ser la esposa del gobernador, lo supuse porque una muchacha que estaba atrás de mi, dijo en voz alta a su novio: "¡Hasta que se viste bien la vieja del Padrés!". Me reí por la "sustanciosa" observación. De repente no veía nada porque a un hombre corpulento se le ocurre plantarse enfrente de mi para ver hacia allá, y la misma muchacha vuelve a hacerse notar diciendo: "¡Qué bien quedaste ahí, amigo!". Me reí más que de la expresión pasada, tal vez porque me convenía.
Y por fin salió el Padrés... Un montón de hombres trajeados lo acompañaban, ignoro sus identidades pues lo más relevante me pareció ver la actuación del gobernador, quien sostenía una enorme bandera mexicana; empezó la letanía y cada uno de los héroes eran vitoreados por la multitud quien quizás ni sabían lo que realmente hizo cada uno de ellos.
Por último llegó el ¡VIVA MÉXICO! tan esperado, dicho algunas veces y con énfasis pa que quede claro, que somos bien fregones y ganamos la independencia.
Inmediatamente después empezó la pirotecnia, que para mi es lo mas emocionante de los gritos. Para mi sorpresa no es como en Caborca, donde aun se goza de suficiente espacio para lanzar los cuetes más alto y en mayor cantidad, ¿o será que ya no hay margen de contaminar?, el punto es que aunque fueron pocos aun así la gente terminó recibiendo pedacería de cartuchos y pequeñas chispas ardientes, como haciendo alusión a la guardería (es sarcasmo, nadie se ha de haber acordado del incidente pues todos estaban "felices gritando").
En fin... la hora de marcharse llegó, me quedó un extraño sabor de boca y no precisamente por la cena, sino porque no tenía pensado asistir, mis planes eran ver los juegos pirotécnicos desde mi departamento que está muy cerca y en planta alta, pero al menos sirvió de algo el haber ido: confirmar una vez más y ver que pase lo que pase, la gente siempre terminará por aplaudirle al mono del traje que se les ponga enfrente.

Saludos cordiales a todos ;)

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