The wind rises

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La Apariencia No Es Sincera.

viernes, 16 de abril de 2010

Más que un trabajo (Reportaje)

Por: Dalila Mar
Ya llevaba muerto cinco minutos cuando ellos llegaron, pero la carrera hacia el sueño eterno fue interrumpida antes de que se viera “la luz”: ¡Uno, dos, tres, cuatro…! Treinta compresiones, dos insuflaciones y el siguiente ciclo hasta completar los cinco. La resucitación se logró.

Saber lo que se tiene que hacer y hacerlo bien es una satisfacción que le queda a todo el que intenta salvar una vida, tal es el caso del paramédico Julio César Madrigal (de la Cruz Roja unidad Centro) quien salvó esta vida que ya se daba por perdida a raíz de un choque automovilístico reportado, con tan sólo la técnica de resucitación o RCP (respiración cardiopulmonar), valor y el compromiso de servir. La decisión final de quién vivirá o morirá no la toman los profesionales, ellos trabajan al paciente lo mejor que se puede y aun así, se han perdido vidas, por eso la lucha continúa ya que no se trata de un servicio del cual no se puede necesitar algún día, nadie está exento.

Tal es el caso que cuenta el médico cirujano Jorge Rodríguez Roque del Isssteson Ignacio Chávez en Hermosillo, que le ha tocado recibir pacientes que ya han sido trabajados por paramédicos, pero a veces están tan graves que pierden la vida en el quirófano, ejemplo de esto es el caso de un accidente carretero donde resultó lesionado un hombre de 64 años que llegó con signos vitales estables, con una desviación de cadera; al ser intervenido surgió una complicación del corazón e irremediablemente murió. El dato es que “pudo haber muerto antes de llegar al hospital de no haber sido porque recibió los primeros auxilios”, como declaró el médico.

A dónde acudir Hermosillo cuenta con cuatro bases de la Cruz Roja: la Central cuenta con cuatro unidades que respaldan a las otras (Sur, Norte y Oriente) cuando no se dan a basto por tener sólo una ambulancia; el servicio no se limita a cubrir el área correspondiente, se trata de salir al paso ya que las llamadas registradas al día son de cuarenta a cincuenta aproximadamente entre las cuatro bases y de las cuales la mayoría son emergencias, el resto son casos menos alarmantes que se pueden atender en el mismo hogar de la persona porque no requieren traslado a urgencias.

Lamentablemente existen casos de llamadas falsas, la ambulancia tiene que salir al servicio atendiendo al aviso de la radio operadora de AC4 (Unidad de auxilio que conforman varias instituciones, es más grande que el 911), quien no puede saber si se trata de una broma al momento de recibir la notificación por lo cual procede a mandar a los paramédicos a tal dirección, hasta que ellos llegan al domicilio es cuando se dan cuenta de que todo ha sido un juego. Se pierde tiempo y se dejan de atender otras actividades gracias a la irresponsabilidad de los bromistas que no saben medir las consecuencias.

“Muchas veces la gente piensa que no va requerir de estos servicios, pero nunca se sabe cuándo”, declara el paramédico de la Cruz Roja, Julio César Madrigal. Es probable que en el momento de recibir ayuda, los botes de la Cruz Roja no hacen mucho ruido y no precisamente porque tengan puros billetes, sino porque el apoyo económico algunas veces no se deja ver; afortunadamente se ha logrado recaudar lo suficiente la mayoría de los casos, aun así es innegable que hacen falta unidades porque ha habido casos en que se hace una especie de lista de espera o en que los familiares han tenido que trasladar en auto propio al paciente, lo que puede ocasionar que se ponga en riesgo su vida o en el peor de los casos que muera en el trayecto. A pesar de que hay empresas privadas como Delta y Brigada del sol (que es voluntariado y no reciben sueldo), la Cruz Roja no se da abasto a veces para tanta gente.

“Son imprescindibles” Las personas solemos tomar una postura de Luisa Lane, deseosa de que el fortachón extraterrestre Kriptoniano nos venga a resolver todas las emergencias, en vez de darle vacaciones con la excusa de que tomaremos un curso de primeros auxilios por lo que se requiere de toda nuestra voluntad. Sería de gran ayuda que los civiles supiéramos cuándo realmente se debe llamar al servicio de emergencia, puesto que “a veces se desatiende una verdadera urgencia para ir a auxiliar a alguien con un problema que algún miembro de la familia pudo haber mantenido bajo control” agregó Madrigal.

Ante esto Iris Molina Ríos, paramédico de empresas especializadas registradas en la unidad estatal de protección civil para la elaboración de programas internos y capacitación (GMAR), afirmó: “Los paramédicos son imprescindibles porque hay poca cultura de primeros auxilios, en caso de emergencia se requiere alguien que los sepa, no solamente ellos”. Por eso, el día 3 de diciembre se encontraba en una sala polivalente Universia de la Universidad de Sonora, dando un curso de 24 horas al personal de seguridad, con la finalidad de atender las emergencias que se presenten dentro del campus como los que ya han sucedido: convulsiones, fracturas por choques dentro de la universidad, desmayos, entre otros.

Y no sólo es cuestión de determinación, los reclutas que toman los cursos que da la Cruz Roja deben ser preparados no sólo en técnicas sino mentalmente, “por si te toca algún accidente grave que no te quedes en shock, sino saber qué hacer”, aseguró Madrigal, quien se preparó en la UTH.

La diferencia entre un técnico en urgencias médicas (TUM) y un paramédico es que el primero sabe lo que tiene qué hacer, pero no el porqué y el segundo conoce ambas cosas, pero cualquiera puede dar los primeros auxilios en caso de que la persona no tenga bien los signos vitales o que la vida corra algún riesgo.
Mantener lo más estable que se pueda al paciente en el traslado requiere de protocolos, los cuales varían de acuerdo al padecimiento que se presente: quemaduras, fracturas, asfixia, hipertensos y muchos otros.

El jefe de servicio, Julio César Madrigal tiene toda la responsabilidad dentro de la ambulancia, de lo que sucede en ella, de manera que si alguien no se deja ayudar será bajo su propio riesgo y él se deslinda de toda acusación de negligencia que se pueda presentar mostrando el documento firmado (Frap) que comprueba que el paramédico acudió al lugar de los hechos.

La escasa edad generalmente resta experiencia, pero hay quienes rompen los esquemas con maniobras sencillas pero vitales; Madrigal es un joven paramédico de 24 años que ya tiene trayectoria en la batalla contra la muerte: lleva seis meses laborando en la unidad Centro, en la cual el bullicio del resto del equipo de TUMs y paramédicos es incesable además del motor y la sirena de alguna de las ambulancias en servicio que van y vienen incansablemente.

Hacerlo, y hacerlo bien. Manos, hacen falta, la cantidad de voluntarios desciende en periodos escolares a diferencia de las fechas de vacaciones; no es excusa, porque al que le gusta asiste el día y la hora de la semana que se auto programa. Los cursos internos no tienen costo, pero otros que se imparten de fuera el costo asciende a dos mil pesos, no queda de otra, sino aprender porque evidentemente se requiere mucha preparación para introducirse a la aventura de salvar vidas, sino se corre el riesgo de dañar en vez de ayudar. Como el lamentable caso que también compartió el cirujano Rodríguez Roque donde una mujer fue atropellada y aunque no fue de gravedad, actualmente solo puede mover la cabeza porque el resto del cuerpo tiene parálisis. Esto es porque en el lugar de los hechos no había alguien que supiera primeros auxilios y en vez de ayudarla la perjudicaron, por cargarla en brazos en lugar de que fuera inmovilizada para ser trasladada en camilla hacia un hospital.

Día o noche, verano o invierno, pobres o ricos; es un servicio que al igual que el corazón, no puede detenerse ante ninguna circunstancia; en cualquier parte del mundo en estos momentos alguien puede estar dando o recibiendo los primeros auxilios en ambientes laborales distintos, casos de todo tipo, la ambulancia debe llegar a su destino para que la siguiente etapa la finalice el médico quien es el que puede administrar todo tipo de medicamento que se requiera para regresarle la salud al paciente en turno.

El bullicio citadino no puede opacar la sirena que va a toda velocidad rumbo a un diferente destino, en el pequeño interior de la ambulancia existe un gran universo que nadie puede imaginarse… hasta que toca el turno de subir a la camilla. Ya hace tres meses de que le salvaron la vida a aquel accidentado, después de ser trasladado al hospital vivió, para contarlo tal vez, pero lo que si es seguro es que todavía hay ecos en la memoria de quienes estuvieron en ese preciso instante. Es un hecho, los primeros auxilios marcan la diferencia entre la vida y la muerte.

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