The wind rises

The wind rises
La Apariencia No Es Sincera.

viernes, 16 de abril de 2010

Ojos que no ven... Corazón que si siente. (Semblanza)

Por: Dalila Mar. 
Efectivamente, él estaba chateando. Una voz mecánica le decía lo que en la ventana del Messenger ocurría. Maneja perfectamente el teclado.
Parecía que charlaba con alguien que ya conocía desde siempre porque las bromas, las risas y la fluidez de la conversación entre Luis y yo se tornaban de lo más natural: “¡ah, es un aguaje!”, - él ríe y me responde: “no, es una tienda de servicio, pero se vende cerveza, no es giro de expendio como se piensa, le pueden llamar como quieran, de hecho la gente le llama así”, refiriéndose al negocio que actualmente administra y del cual es dueño, - pausó sus estudios en la preparatoria abierta precisamente por su trabajo.
Aunque él argumentó de principio a fin que su vida es común y corriente, llena de ciertos conflictos, aburrida y con una discapacidad, la situación de Luis Alfredo Arreguín Santacruz deja un gran testimonio para los que parecemos tenerlo todo.
Débil visual de nacimiento, y aunque tiene una hermana que también padece lo mismo, la discapacidad no es hereditaria puesto que en su familia no hay antecedentes. Es una enfermedad que no deja totalmente ciega a la persona, pero se presenta un deterioro visual severo que impide ver incluso con anteojos: “Veo siluetas, tu cara no la puedo distinguir del todo, si estuviera en el sol ahí si podría ver el color de tu pelo, la piel, saber si tu ropa es color oscuro o claro, al menos me daría una noción, ya con el paso del tiempo voy formando una imagen de la persona y la identifico; veo la luna, sé que está llena por lo grande y me siento contento”, - a esto se le conoce como residuos de visión.
Llegar al departamento de Luis requería subir una escalera en forma de caracol, misma que él diariamente recorre hasta entrar a su recibidor, que de inicio muestra su computadora encendida –el sonido del mensajero estaba insistente, pues alguno de sus “contactos” se despedía de él o entraban en línea-, una televisión pequeña –que bien puede ser para los invitados o para escucharla- colocada en lo alto de un mueble, apuntaba hacia su cama vestida de amarillo, algunas telarañas y polvo por las pocas oportunidades de asear que le da el trabajo, más allá, una ventana que iluminaba perfectamente la habitación.
Soñar “Saber que tengo en mis manos un avión es otro de mis sueños, ¿sabes?”, - dijo emocionado después de platicar que ha manejado un carro. Sin embargo, vivir su vida lo más normal posible, llegar a algo en el terreno sentimental es lo que realmente llenaría a este joven de veinticinco años “Es muy importante estar enamorado, una pareja que no tiene alguna discapacidad es una pareja normal, pero encontrarte a alguien que no le importe esto y que te quiera es para mí un gran sueño”.
Si eres manso te tratan de menso, si eres de armas tomar te tachan de amargado y Luis no está fuera de las etiquetas que la gente suele poner ante ciertas actitudes “Más que nada me dicen amargado”. Cualquiera que no lo conozca diría que ser perseverante, luchar por lo que se quiere y tener el carácter fuerte es cosa de amargura “Soy un poco enojoncito, pero yo creo que es necesario enfrentar la vida con coraje, por supuesto un coraje positivo, que a lo mejor algunas personas lo ven con otros ojos, me considero luchón”.
Es de raíces michoacanas pero corre sangre caborquense en sus venas debido a que nace un 12 de diciembre de 1983 en la Heroica Caborca – un regalo mariano para su madre-; pero en el ejido Oribe de Alba es donde tiene a su familia conformada por padre, madre y una hermana menor que estudia la preparatoria a pesar de su debilidad visual. Su estancia ahí es transitoria porque va a Caborca constantemente a atender asuntos que su negocio amerita y es donde vive desde hace casi seis años en un departamento de la colonia Centro.
“Joven con discapacidad visual sueña con ser un empresario”, fue el título de un reportaje que le hizo El Imparcial, ya que ha sido entrevistado algunas ocasiones para dar a conocer su vida nada común “Hablaron de mi negocio y todo, entonces me sentí comprometido por el tema que manejaron, esto me abrió puertas”.
¿Te has enamorado alguna vez? Su tez blanca se transformó en segundos en un rojo tomate, la risa tímida le brotó a chorros, baja la cabeza al mismo tiempo que se cubre el rostro y contesta: “Algunas. Sí me he enamorado, es un motivo muy importante… no puedo hablar de esto, no porque no te lo pueda contar sino que para mí es poquito más difícil este tema, pero es hermoso estar enamorado”.
Le emociona y gusta mucho conocer gente de cualquier tipo, tener la oportunidad de aprender algo de las personas que van llegando a su vida, es un logro para él contar con alguien porque hay momentos en los que es inevitable cansarse psicológicamente por ser casi invidente.
El castaño claro tiñe su cabello ondulado y su bigote, es de brillantes ojos claros, un verde tostado en su camiseta, pantalón de mezclilla azul, es de movimientos suaves y posee una amplia sonrisa que esbozaba muy seguido, son unas de las características que posiblemente figuran dentro de las tantas que le han descrito.
De vez en cuando sonaba nuevamente su ventana de chat, pero la plática era atendida de lleno por Luis quien al parecer no sabe quedarse quieto puesto que ha desarrollado algunas habilidades como tocar la guitarra, la tecnología –chat y otras-, cruza las calles y va a lugares sólo con ayuda de su bastón, el sistema braille que considera un método no muy favorable porque es algo rudimentario, “Si te escribo a ti no me vas a entender, los libros son muy escasos, en cambio la computadora me pone a la vanguardia”.
El perfume, la esencia de mujer, las flores y la tierra mojada por la lluvia son sus olores preferidos; también escuchar el mar, saber que siempre está en movimiento (al igual que sus pies que recorren las calles incansablemente), son sus sonidos favoritos.
“¡La vida es hermosa!, te tropiezas de repente, ¡y en mi caso más!” –Ríe-, “pero estoy contento porque la estoy viviendo y porque me tocó la tarea de tener una discapacidad”. Sus zapatos marrones, ligeramente raspados de las puntas, ilustraron en ese momento el motivo de su risa.
-Si el genio de la lámpara maravillosa te preguntara tu deseo, ¿qué le dirías? - “¿le diría: Otros cuatro deseos más no se puede?”, -bromea entre risas- “Encontrar a mi pareja, esto me da pena pero le diría: concédeme no estar solo; a lo mejor me diría que está en mí, pero no del todo, los seres humanos no somos para estarlo, no debemos sentirnos así o debemos aprender a manejar la soledad”. Abrir los ojos, sentir la luz matutina, bañarse, probablemente desayuna algo no cocinado por sus manos ya que le resulta estresante preparar alimentos. Un nuevo día cada vez, pero lo común de sus días es que no son comunes, siempre surge algo: “Últimamente he tenido muchas cosas que hacer, no salgo del banco, asuntos del negocio, visitar a mi proveedor principal que es Tecate, ir de compras o con el contador”.
Nunca faltan los momentos graciosos en la historia personal, y lo mejor de todo es saber buscarle el lado amable a los no tan agradables, tal como lo hizo Luis “He vivido tantas anécdotas cuando cruzo la calle, a veces me ven afuera de un banco y me dan una moneda, pensando que soy un invidente que está pidiendo limosna, entonces uno se pregunta ¿por qué? A lo mejor tengo la cara de limosnero”, y en una ocasión le responde a una señora que le dio dinero: “Si tengo cara de limosnero no le puedo decir nada, oiga, pero no lo soy, o sea, no lo soy” –Aquí ambos empezamos a reír y al intentar seguir entrevistándolo aún costaba trabajo darle firmeza a la voz por las carcajadas.
Ciegos del alma Un alma acostumbrada a ver con los ojos del corazón no conoce la fealdad de la que los ojos de la cara pueden distinguir “una persona puede ser bonita por fuera pero horrible por dentro”. Quienes no ven mas allá de su nariz, alguien que no se da cuenta de las riquezas físicas que posee, no valorarse a sí mismo y menos a otros, personas que se aprovechan de los sentimientos ajenos, es lo que Luis define como ciegos del alma “hay personas que lo tienen todo y están secas por dentro”.
Humanidad hay, como en cualquiera: La necesidad de afecto, sentimentalismos, sueños, tristeza, miedo a fracasar, alegría, valores, el sentirse útil, ideas, buscar la comodidad, creerle a Dios, el enojo… “Me hace enojar la imprudencia de la gente, tantas cosas, no me gusta que me manejen o que cambien los objetos de lugar, se me hace algo cruel cuando han escondido a propósito las cosas”, aun así, él ya está acostumbrado a esto.
Bromea sobre sí mismo constantemente, sonríe a menudo, centra su atención en la voz de su interlocutora – En este caso yo-, fácil de palabra y con la inocencia de la soltería, así luce, sentado en su silla de metal blanco acomodada frente a la mesa de la computadora, donde además hay un teléfono de grandes teclas, un módem, el micrófono para las video llamadas, objetos personales y las bocinas para la música e instrucciones del guía para invidentes.
Y hablando de música, qué iban a saber Camilo Sesto, Joan Sebastian, Marco Antonio Solís y Los terrícolas que más que su físico, son sus voces y letras las que deleitan a cierto joven “lo que más me gusta es la música que tiene sentido”.
Hay personas que necesitan un taumaturgo para creer en los milagros, grandes y estrepitosos hechos para atreverse a creer en algo…o en alguien. Dios, el gran olvidado – no por Luis- es quien encabeza la lista Very Important People del joven luchón “por supuesto que hay un Dios, a él le debo todo, no te puedes explicar que una persona sobreviva sin ver, caminar, oír, no hay mejor amigo que él”.
Milagros… no hace falta ser muy listo para identificar uno, ¿o si?, Luis tiene una respuesta de las que te dibujan sonrisas: “Creo que todos somos un milagro, en el caso mío no soy un milagro muy favorable, pero ¡soy un milagro!” –bromea pero con un toque de seriedad. Para el muchacho no es cosa de pedir y hacer para obtener milagros de Dios, sino que Él sabe cuándo, a quién y cómo.
Parece que ve a los ojos, cuando deja de voltear hacia otro lado da la impresión de sostenerte la mirada; la suya parece firme como quien lucha, batalla.
Es preferible ver el punto negro en la hoja blanca, casi todos lo hacen para sentirse menos imperfectos ante otros “yo pienso que lo que no me gusta de alguien sale a relucir solo, me cae muy mal la gente mentirosa o la que diferencia, pero más que nada me gusta ver lo que es bueno de las personas, lo positivo”, ya vemos que Luis es parte de ese casi.
¿Qué de extraordinaria la vida de un joven invidente? Si no te has respondido es porque resulta más fácil saber lo que es ser ordinario. ¿Qué será mejor, ser un exitoso ordinario o un ordinario exitoso? Luis es lo segundo, por el simple hecho de aceptarse como es, reconocerse en busca de ese ingrediente que lo haga sentir pleno –amor-, ser agradecido aunque no lo comprenda en ocasiones su familia o la gente que carece de cultura hacia este tipo de personas, por ser capaz de caminar a “ojos cerrados”, descifrar almas y sentimientos.
No es político, doctor, profesor, científico, artista o teólogo, es un discapacitado y esa también es una profesión…de vida. Si todos cerráramos los ojos unos instantes lograríamos descubrir cosas que él ya sabe y por lo tanto vive: ser humanos.
¿Qué te gustaría ver? – respondió sin titubeos: Las estrellas.

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