The wind rises

The wind rises
La Apariencia No Es Sincera.

domingo, 28 de noviembre de 2010

Suzanne



Se ha abierto un telón empolvado, el rojo terciopelo corrupto por el tiempo se mueve al ritmo de los tirones de alguien, el dueño del teatro ha vuelto a descubrirlo.
De espaldas al monstruo de las mil cabezas se encuentra sentada una estrella que se niega a dar la cara, sola, de frente al fondo negro y cabizbaja.

Lleva puesto un vestido verde de seda, largo como su cabellera negra y quebradiza; su espalda al descubierto es lacerada por las múltiples miradas impacientes.

De repente, manda toda su melena hacia atrás con un suave movimiento de mano derecha, al mismo tiempo que los espectadores retienen el aliento.

-Suzanne- escuchó la dama en su mente, es hora de que liberes tu canto.

Con un movimiento tan lento, ella se incorporó de su extraña silla para volverse en algún momento; no era ni alta ni muy pequeña, pero su cabello si alcanzaba tres cuartas partes de su menudo cuerpo.

Silenciosa, dio solamente tres pasos hasta recorrer un ángulo de ciento ochenta grados. El público que no perdía detalle de lo que la misteriosa joven hacía, pudo ver por fin los rasgos tan esperados de la finísima Suzanne.

La luna había descendido del cielo estrellado para cantar esa noche, el resplandor de ese rostro pálido iluminaba cada mirada, lo único que desencajaba era el rojo silvestre de sus pequeños labios y el tono miel de sus iris.

Habían transcurrido tan solo unos segundos desde que se abrió el telón, la orquesta encargada de la musicalización ya estaba presta, el sonido de la batuta dio la indicación de prepararse en cuanto la persona en el palco escénico se dio la media vuelta.

(continuará)