Se cierra una puerta detrás y lo que hay enfrente es otra más cediendo el paso, alguien permanece en medio, sin saber qué hacer, es tan típico.
La incertidumbre dándole sabor al alma desde tiempos inmemorables, si tan solo pudiésemos abrazarle, pues cuando se le entiende suceden cosas.
Lo extraño de todo esto es que no hay claridad, pero si certezas, unas muy superiores a cualquier sentimiento que se alborotan estos días en el estómago y más comúnmente en el pecho.
De igual manera, si estas sensaciones son mentales, pues cuán poderosas no serán para que el cerebro causante de todo no pueda deshacer su desastre.
Mente o sentimiento, qué más da. Existe algo.
Alguien permanece en medio, ¿acaso habrá una tercer puerta? Pues ese alguien se necesita así mismo primero, de vuelta, con todo lo que no ha sido.
Cuando se abraza a la incertidumbre suceden cosas, es como cuando algo cae del cielo, es despreocuparse pero seguir andando, es dejarse guiar por las certezas...
Alguien necesita una tercer puerta.
Pero no para siempre.
[dmar]
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