The wind rises

The wind rises
La Apariencia No Es Sincera.

lunes, 15 de diciembre de 2014

Un canto




Nunca nadie le ha escuchado hablar y no es que no pueda hacerlo, sino que la envuelve cierto misterio. 

Los que la han visto dicen que una sola mirada suya les transmite cierta tranquilidad, el motivo es simple: ella ha vivido toda su vida en el estero Sirena Azul, lugar de una inmensa calma, especial para los que buscan alejarse de la cotidianidad.


Los ancianos del lugar cuentan historias interesantes que incluyen a la chica misteriosa, de la que sólo se sabe que ha vivido ahí desde siempre, pero no se sabe cómo llegó, ni de dónde. Lo extraño es que no les sorprenda el que siga siendo joven.



La gente tiene la creencia de que ella ha venido del mar, que es una de las legendarias sirenas que solían avistar los antiguos pobladores del estero; pero esos pueden ser sólo cuentos para mantener el misticismo de su pequeño pueblo y que haya qué contarle a los turistas que van cada año en busca de algo diferente.



Cierto día, llegó precisamente un fuereño, preguntando por la chica misteriosa al restaurante de Doña Marina, contó que había anclado su bote por las aguas solitarias de la playa para contemplar unos momentos el hermoso paisaje, cuando a los minutos pudo escuchar el canto más sublime que jamás había llegado a sus oídos. Inmediatamente dijo haber buscado con la vista y logró ver una roca saliente del agua, sobre la cual había alguien de pie.



-¿Pero quién era? Le preguntaba ansiosa doña Marina.

-Sus ojos... eran como de zafiro. -respondió el joven nostálgico.


La describió de una peculiar belleza:  cabellera larga y castaña, de pálida tez, pequeña estatura y esos ojos que parecían saber cada pensamiento que pasaba por su mente.



Aunque la tuvo a tan sólo unos metros de distancia no se atrevió a dirigirle ni una palabra, no pudo, su canto le había partido en dos y de la emoción se ahogó en llanto. 

Salió de ahí a toda prisa sin siquiera saber más, dejó atrás a la chica sobre la roca y consigo una extraña sensación, como si estuviera más liviano y feliz.


Doña Marina le dijo que fue afortunado, pues ella sólo libera su canto ante quien lo necesita de cierta manera, también que había sido bendecido por los ancestros y que ya no había nada más que saber.



-Pero, dígame su nombre al menos... por favor, -suplicó el joven.

-Le llamamos Sirena Azul.


B-B-B- BOOORINNG
[Dalila Mar.] 

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