Foto por: Krilin
Un día todo cambia y me ha dado por ir a esos sitios que ni por asomo pisaría. No por santa, sólo que no había encontrado con quien vivir la cotidianidad de una manera tan divertida y que no me restara mi esencia. Ella.
Bueno, con éste ya van dos sitios por el estilo que visito, pero el primero es otra gran historia que quizás un día se las deje leer por aquí (Suspiro).
-¿Quieres ir a comer al Seven? Sí, respondí.
Saliendo de clases con dos carpetones repletos de enormes dibujos del semestre pasado, nos fuimos por el Rosales, batallando por el peso y la poca practicidad de tales cosas. Además la risa no dejaba hacer mucho.
Después del recorrido odiseico llegamos al famoso bar de color rojo por dentro y nos recibió una puerta fea que con sólo empujarla ya estabas en otra dimensión. No había muchas personas pero los que estaban parecían pasarla muy bien.
Enfrente se veía aquella barra que invitaba a llegar y conocer, con ese enorme espejo era inevitable no darte cuenta del entorno. Había caras conocidas por ahí mismo. Saludar, sentarse, observar, reír, platicar, dibujar... COMER :)
Una cerveza y un vaso de agua pueden llevarse bien, no hay duda.
El barman, Krilin, nos dio unos tacos dorados que sabían a cielo, para entonces no me preocupé por mi temor a los microbios, hacía hambre y enfrente me coqueteaba una de mis comidas preferidas.
Lo siento, ¿esta es la parte donde esperaban ver la foto de lo que me comí? Imagínenselos, es más rico: Dos tacos perfectamente dorados de papa, repollo encima, media crema y una salsa verde medio rara... pero la salsa roja de la segunda ronda estuvo perfecta. Y por supuesto, con mucho limón :D
Puede que sea una insignificancia, un simple detalle del día, pero esos pequeños lapsos hacen mis días grandes, sí, una simple comida en un lugar cualquiera.
Puede que sea una insignificancia, un simple detalle del día, pero esos pequeños lapsos hacen mis días grandes, sí, una simple comida en un lugar cualquiera.
Nada, una tarde agradable donde oyes a Héroes de Silencio en la rockola, ves a un hombre dar masajes celestiales a algunos presentes, comer delicioso en un bar (no tenía idea de esto) y tomas un vaso de agua en vez de una cerveza :/ Todo puede suceder con ella.
Nos despedimos de los conocidos, tomamos las carpetas gigantes y salimos bromeando: "Apúrate, que no nos vayan a ver", "Todavía es de día, uuuuh!".
Oliendo a cigarro y a lugarsucho, con una sonrisa en la cara seguimos el camino.
Una vagancia de las muchas a su lado, siempre una aventura memorable, conocer personas como ella hace que den ganas de vivir la cotidianidad. Por cierto, su nombre es Zaira.
PD. Ya ni es mi amiga, alv :(
En mi vista: una frase, campana, botellas, controles. Columna chelera xp
[DalilaMar]

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