The wind rises

The wind rises
La Apariencia No Es Sincera.

jueves, 12 de febrero de 2015

Es solo que el desvelo...


                                                              Foto: Dalila Eme.

Esta parece ser la serie de eventos que no esperaba. Después de noches de desvelo aisladas, sientes que apenas vives, apenas vas descubriendo los tesoros que desde tiempo había para ti. Te vas completando a bocanadas, como si se te fuera el tiempo.

Nadie dijo que vivir fuera sencillo, pues nadie lo cree. Excepto yo.

Sigo dando vueltas dentro de esta mente, la que puede no ser muy inteligente para otros, pero eso no me toca demostrárselo a nadie, me vale saber que soy diferente al resto. Plétoras.

Es reconfortante saberme libre de tanto pasado, de repente duele, pero ya no merma mis pasos. Hago lo que me place con el presente.

Cosas que nadie lee, cosas que nadie entiende. Cosas vanas, puede ser. Pero tu no sabes de mi más que yo. Me comería el mundo, pero después ¿qué? El sin sentido regresó.

Es solo que el desvelo...

Pensaba rendirme al sueño, al paraíso de posibilidades del que pocas veces quisiera regreso, pero ese algo que últimamente me acompaña me sostiene, me dice que camine, que dormiré cuando muera.

No es que seas perfecto, el punto es que no lo eres. Y amo eso. La humanidad, la imperfección, la crudeza que deja el vivir, en el alma, en los años, estarás ahí... no sé cuánto, tampoco lo quisiera saber. 

Esta parte no la adjuntó el autor en su guión, debo improvisar tal vez, como si no bastara. Hasta hace poco sólo habían sido ensayos de una vida, de esa obra que no se estrena, y cuando por fin quiere correrse el telón me acojona y arrincona tu presencia. Cuánto se odia la mente dentro de esta simple humana.

Yo escribo, otros hablan. Quisiera lo segundo, pero el olvido no perdona, si lees mi sentir no creo que lo olvides y puede que lo apropies.

Llámalo como quieras, no importa mucho, solo son palabras que quizás sólo sean atesoradas cuando ya me haya ido de acá, será un placer haberles dejado parte de mi historia en un insignificante espacio de la inmensa red. Sin hojas, sin candadito protector que dice: "no se lea".

Hay tanto resbalando por la mente, memorias a corto plazo que desean alargar su partida en cuanto visualizo la sonrisa, la mirada demente, la tez morena de un extraño. Insignificancias que hunden un abismo del que probablemente nunca salga. 

Pienso en la salida de aire de la chimenea, me recuerda que todos tenemos una ruta de escape, aunque tenemos no me suena familiar. Si te digo que lloro lo que escribo podrías llamarme patética, pues es lo más cercano a un escape. Tan cobarde, tan probable.

No puedo explicarme el hueco del pecho, me da miedo. No se siente como hueco, es una bola de energía cálida que me hace cada vez más humana, más Dalila, más irremediable. 

Es verdad, no espero nada de nadie, ni de la vida, ni de mi. Dios sabe que ya no lo hago... como también lo que se ha desatado en este imberbe corazón. 

Gracias al todo poderoso, al inmenso ser que me ama tal cual, me hace libre y que me permite no vivir demostrando. De eso ya no más. Por nada ni nadie. 

Si un día me canso no estoy más, las golondrinas en mi espalda no mienten. Pero no temas, me enajeno en espera si algo lo merece. 

Dije que vivir es sencillo, lo es, cuando sabes ponerle punto final a las historias penitentes, cuando sueltas las amarras y nadas mar adentro, cuando dejas que sucedan las cosas, cuando permites que germinen las buenas semillas, es sencillo, conectando todo tu ser, sembrando amor. El pasado, vida mía, ya pasó.

Nada, buen viaje.

[DalilaMar]

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