Hay dos hongos oaxaqueños pendiendo de los lóbulos de mis orejas y no necesito mucho más para ser felíz en este momento... ¿Serán alucinógenos? Naaa! simplemente es que mañana llegará mi tanque de oxígeno a tierras Caborqueñas, nada mejor que una bocanada de aire puro.
Por un momento parecía que habíamos visto a Edward Scissors hands ahi en la plaza, pero en mexicano, ojos caídos, cabello desarreglado y mirada melancólica, lo único que dijo fue: treinta y cinco.
No hace falta ser muy listo para saber que había un poco de la verde influyendo en lo rojo de sus ojos. Cosas de la vida.
La marcha, después de la comenta y unos cuantos gramos de chatarra para el organismo, ¡que poca voluntad tengo ante esa basura! El fin, cuarenta kilómetros por hora hacia la Lizárraga.
[dma]
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