By: Dalila Mtz
Gran caja de sorpresas es la vida, un día estás inmerso en un perfil de una página de moda –Tagged - escribiendo desde verdades hasta cosas que te gustaría lograr en algún momento, como por ejemplo:
Página: - ¿A quién te gustaría conocer? Campo en blanco.
Usuario (en este caso yo): “Si pudiera, a Enrique Bunbury”.
La página dejó de estar a la moda como tantas a las que los cibernautas terminan traicionando por la más novedosa del momento, ¿o apoco no dejaste Tagged por Myspace, Fotolog por Metroflog, Hi5 por Facebook y todas las anteriores por Facebook? Yo sí.
Aunque aun conservo ese perfil no lo visito más, salvo en una ocasión en que recordé que publiqué ese anhelo: Conocer al ex Héroe del Silencio en vivo y a todo color. Entonces opté por modificar ese espacio por una sencilla y alucinante razón que se narra así:
Y otras veces estás en un perfecto día de ocio durante las vacaciones de verano del 2009 me paseaba tranquilamente por el Messenger – como siempre -, ya que los días de trabajo arduo y literalmente “de sol a sol” habían quedado atrás después de mi salida de mi último empleo (era encuestadora de El Imparcial) me vine a Caborca a olvidarme del estrés escolar y vial de la capital sonorense; y al estar recorriendo la ventana para ver quién estaba conectado vi unas palabras como resaltadas con un destello celestial ante mis descuencados ojos.
Era el sub nick del Moya que decía: “Bunbury viene a Hermosilloooo”. O algo como eso. El punto era que mi ídolo zaragozano pisaba tierra azteca, y eso solo significaba algo: ¡que por fin lo vería en vivo!
El Moya (como le decimos rutinariamente a un compañero de Comunicación puesto que su segundo apellido es precisamente ese), es otro ferviente fan de Enrique, que por cierto ya había tenido la fortuna de verle en persona en Chihuahua, no me mentiría en algo tan sagrado –para mi-, así que le pregunté inmediatamente por el chat: ¿cómo que Bunbury va a Hermosillo? ¿Cuándo? ¿Dónde dice? A lo que él me responde: -“si we, es neta, en su página dice”.
Corrí, más bien, volé a la web site del artista, y en las actualizaciones de las fechas del Hellville de Tour, o sea la gira de su álbum Hellville Deluxe, aparecían como si fuese el texto de las tablas de la ley de Moisés: “Hermosillo, México – 20 de septiembre 2009”. Fin de la narración, inicio de la odisea.
Para empezar, yo estaba pasando mis vacaciones en un lugar a cuatro horas de Hermosillo y tenía que comprar inmediatamente la entrada, que después fueron tres porque mis hermanas ya habían pescado la fiebre bunburiana gracias a mí.
“No tengo una”, me dije después de haber tratado de comprar las entradas en Mix up, donde me pedían una complicada tarjeta de crédito; así que intenté no desesperarme ya que es mi terrible tendencia ante algo que realmente me importa que salga perfecto.
Recurrir a los amigos cuando hay problemas es algo que hago sólo en archi, hiper, ultra, super extremas situaciones difíciles, pero de verdad que esta ameritaba la ayuda de alguien de suma confianza para la misión de comprar mis boletos del concierto, así que necesitaba a la persona indicada, que no me diría que no, que no me pidiera algo a cambio por el favor a pesar de haberle ofrecido gratificación y sobretodo que tuviera suma paciencia para no desesperarse en caso de una larga fila de espera: El Guardado.
¡El buen Meño!
Es una expresión que se me escapa después de haber comentado sobre él con mis demás amigos, en realidad que es una persona muy peculiar, habría que tratarlo para saber por qué. Se llama Manuel pero le decimos de mil maneras, como por ejemplo Guardado, debido a que se parece al futbolista del mismo apellido. No es porque me haya comprado los boletos pero, realmente es bueno y a veces imaginamos que de tanto que le hacen bromas pesadas se va hacer asesino en serie, obviamente todo lo decimos para reírnos. Y así fue como di el primer paso hacia ese grandioso día. El buen Meño personalmente obtuvo mis entradas con el dinero que previamente le envié. ¡Gracias de nuevo!
Página: - ¿A quién te gustaría conocer? Campo en blanco.
Usuario (en este caso yo): “Si pudiera, a Enrique Bunbury”.
La página dejó de estar a la moda como tantas a las que los cibernautas terminan traicionando por la más novedosa del momento, ¿o apoco no dejaste Tagged por Myspace, Fotolog por Metroflog, Hi5 por Facebook y todas las anteriores por Facebook? Yo sí.
Aunque aun conservo ese perfil no lo visito más, salvo en una ocasión en que recordé que publiqué ese anhelo: Conocer al ex Héroe del Silencio en vivo y a todo color. Entonces opté por modificar ese espacio por una sencilla y alucinante razón que se narra así:
Y otras veces estás en un perfecto día de ocio durante las vacaciones de verano del 2009 me paseaba tranquilamente por el Messenger – como siempre -, ya que los días de trabajo arduo y literalmente “de sol a sol” habían quedado atrás después de mi salida de mi último empleo (era encuestadora de El Imparcial) me vine a Caborca a olvidarme del estrés escolar y vial de la capital sonorense; y al estar recorriendo la ventana para ver quién estaba conectado vi unas palabras como resaltadas con un destello celestial ante mis descuencados ojos.
Era el sub nick del Moya que decía: “Bunbury viene a Hermosilloooo”. O algo como eso. El punto era que mi ídolo zaragozano pisaba tierra azteca, y eso solo significaba algo: ¡que por fin lo vería en vivo!
El Moya (como le decimos rutinariamente a un compañero de Comunicación puesto que su segundo apellido es precisamente ese), es otro ferviente fan de Enrique, que por cierto ya había tenido la fortuna de verle en persona en Chihuahua, no me mentiría en algo tan sagrado –para mi-, así que le pregunté inmediatamente por el chat: ¿cómo que Bunbury va a Hermosillo? ¿Cuándo? ¿Dónde dice? A lo que él me responde: -“si we, es neta, en su página dice”.
Corrí, más bien, volé a la web site del artista, y en las actualizaciones de las fechas del Hellville de Tour, o sea la gira de su álbum Hellville Deluxe, aparecían como si fuese el texto de las tablas de la ley de Moisés: “Hermosillo, México – 20 de septiembre 2009”. Fin de la narración, inicio de la odisea.
Para empezar, yo estaba pasando mis vacaciones en un lugar a cuatro horas de Hermosillo y tenía que comprar inmediatamente la entrada, que después fueron tres porque mis hermanas ya habían pescado la fiebre bunburiana gracias a mí.
“No tengo una”, me dije después de haber tratado de comprar las entradas en Mix up, donde me pedían una complicada tarjeta de crédito; así que intenté no desesperarme ya que es mi terrible tendencia ante algo que realmente me importa que salga perfecto.
Recurrir a los amigos cuando hay problemas es algo que hago sólo en archi, hiper, ultra, super extremas situaciones difíciles, pero de verdad que esta ameritaba la ayuda de alguien de suma confianza para la misión de comprar mis boletos del concierto, así que necesitaba a la persona indicada, que no me diría que no, que no me pidiera algo a cambio por el favor a pesar de haberle ofrecido gratificación y sobretodo que tuviera suma paciencia para no desesperarse en caso de una larga fila de espera: El Guardado.
¡El buen Meño!
Es una expresión que se me escapa después de haber comentado sobre él con mis demás amigos, en realidad que es una persona muy peculiar, habría que tratarlo para saber por qué. Se llama Manuel pero le decimos de mil maneras, como por ejemplo Guardado, debido a que se parece al futbolista del mismo apellido. No es porque me haya comprado los boletos pero, realmente es bueno y a veces imaginamos que de tanto que le hacen bromas pesadas se va hacer asesino en serie, obviamente todo lo decimos para reírnos. Y así fue como di el primer paso hacia ese grandioso día. El buen Meño personalmente obtuvo mis entradas con el dinero que previamente le envié. ¡Gracias de nuevo!
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